Amélie

amelie

Allí en el cafe de 2 moulins,
Sentado, absorto en los garabatos,
Que su cerebro dibujaba en el aire,
Esperaba ver pasar a Amelie.

Con su aire joven, inocente,
Y su visión particular del mundo,
Ella sería su musa,
La pluma con que escribir el mundo.

Amelie nunca apareció para él,
Ella sabía que aquel hombre era feliz,
Con sus garabatos de tarde,
Y durante las tardes de espera,
El volaba en su idealización de ella.

Con eso bastaba,
Todo lo demás sería decepcionarlo.
Aquel hombre dejó de ir por el café,
Y de entre los orgasmos simultáneos que
Contó aquella noche en París, uno
Era de aquel hombre,
Quien en el café conoció a Dafne,
Quien se enamoró de aquel hombre de los garabatos
En el aire.

Fue duro para Amelie volver al café, y durante algún
Tiempo estuvo todavía encontrando restos de
Pensamientos de aquel señor,
Cuya imagen de Amelie le dejaba sin palabras
A ella misma.

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Valentía

war photo with soldiers and aircrafts

El día después de aquella foto,
Los alemanes atacaron por sorpresa,
Muchos murieron antes de poder despegar,
Otros en fallos de motor, incluso escapes de combustible.

Los horrores de aquella semana,
Los acompañaron por siempre,
John, superviviente, escuchaba a su nieto
Llorar porque decía que ir al cole era un infierno.

John, y su sacrificio, había hecho posible esa vida,
Lo abrazó, con sus manos enormes y arrugadas,
Y le dijo: no te preocupes, sobrevive, se fuerte,
Y si aún así no funciona, yo me encargaré de ellos.

Su nieto se secó las lágrimas, y le miró serio.
Abuelo, ¿puedes matarlos como a los alemanes en la Guerra?
John se asustó de las palabras de aquel niño.
La muerte es cosa de los dioses, nunca pienses lo contrario.

Pero la valentía es puramente humana,
Ser valiente está en tus manos.

Matahari

matahari

Enfrente Matahari,
Orgullosa,
delante del pelotón
de fusilamiento.

Lanzó besos a los
12 soldados del pelotón,
Sólo cuatro consiguieron
No errar el tiro.

Ella con su tiro
En el corazón
Dejó huérfanos
Corazones en París.

4 de 12 balas hicieron
Su trabajo,
Y deshilacharon la carne,
De una mujer que se movía,
Con Aires de otra época.

Buda sonriente

budasonriente

Aquel mal llamado Buda sonriente,
Era el monje Hotei, tan
Idolatrado por su sonrisa, sabiduría
Y su redonda panza,
Que pasó a ser el Buda de la felicidad.

El lo miraba de frente, mientras
Aquella deida lo apuntaba con su dedo burlón
Y se reía. No pudo más que devolver la sonrisa,
Y sentir que se debía tomar más veces asimismo
Menos en serio.

Y reír, y reír. Aquel día llegó a casa e hizo reír a su
Mujer, y a Sus hijos, incluso hasta al vecino.
Decidió mudarse más cerca del templo de aquel
Buda y mas lejos del trabajo.

El Buda Si cabe, pareciera desde entonces, que más
Se riera.

Sólo existe ella

ella

Sólo existe ella,
los ojos sobre el universo,
la infinita galaxia,
está vacía,
al lado de ella.

Su pelo limpio,
secándose al viento,
y su aroma,
milagros de una tarde,
en la que el sol,
como todo lo demás,
no importa.

Sólo existe ella.

Locura

locura

Al entrar al bosque, sintió sed
Paró en un lago a saciarse,
Y en las aguas pudo ver un
Espíritu que le dijo que le enseñaria
El futuro.

Y vio aquel hombre de Bremen,
Los coches, los móviles, la histeria cotidiana,
Las guerras, la contaminación,
Los pisos de 10 metros cuadrados.

El hombre envejecio de golpe,
El pavor lo sumio en una locura
Que lo hizo saltar a su caballo,
Del que no quiso bajar hasta su aldea.

Conocedor del mal de Casandra,
Y de que nadie lo creería,
Guardo silenciosamente su visión,
Y fundó la Orden de San Pedro,
Para intentar poner puertas al futuro que
Llegara y que nunca pasara.

La orden continuó su lucha,
Desigual contra un mundo que a gritos pide,
Autolesionarse.

En memoria de ellas

conjurando

Ella conjuró un círculo de protección
Para que ellos no la volvieran a hacer daño.
Quería vivir libre de dolor,
Entendía el mundo a su manera,
Ellos la llamaron bruja,
La denunciaron a las autoridades,
La condenaron a la hoguera.

Llovió desde la hora de la ejecución en adelante,
Sin descanso, no había manera de quemarla.
Ellos le preguntaron Que era esa lluvia,
Ella dijo que las lágrimas que habían derramado
Mujeres como ella en el mundo de ellos.

Finalmente la emparedaron, le dijeron
Que así la ayudaban a quedar protegida de ellos,
Puesto que es lo que ella buscaba.

Borraron su recuerdo, su memoria, y todas las cartas,
Y los libros en su casa. Y así la mujer fue desconocida,
E hijos e hijas de todo el mundo crecieron huérfanos
Del lado femenino de su historia.

Del barro

escultura hombre liberado del barro

Cuando Dios miró al barro para que el hombre tomara forma de él, el barro reaccionó. La masa homogénea empezó a manifestarse con diferencias, y un hombre, el primero, fue tomando forma. Era como si siempre hubiera estado allí, esperando que lo liberaran. Adán salió corriendo, como si el barro de origen y el fueran imanes con el mismo polo. Huía el nuevo hombre hacia su libertad, sin mirar hacia atrás a su madre, a la naturaleza en la que tenía origen y así hasta nuestros días.

Deseándola

akasha

La deseaba,
Y mi ambición
Era necesidad
En mis pensares,
En las pancartas
De protesta de mi cuerpo.

Sus ojos me apisonaban,
Aún con ello,
Me levantaba para reintentarlo
Porqué todo mi ser lo pedía.

Ella y sus ojos,
Las curvas de mujer
Que su sombra dibujaba
Mis dedos en esa sombra
Intentando forzar
Un destino
Qué no podía adivinar
En su mirada.

Ella jugaba,
Bailaba sobre mis sentires,
Y el día que no la seguía,
Retomaba ella por lugares
Dónde se cruzara conmigo.

Era su juguete de tarde,
Y mi corazón su pastel favorito.
Yo la servía mi yo,
Y ella me devoraba.

Así pasó el año,
Hasta que la seguí a su casa
Y en su fingido descuido
Dejó la puerta abierta.

Y sus ojos,
Sus curvas y sus labios
Jugaron a corresponderme,
Mientras el sol de verano
Se iba al otro lado

La tortuga y el superaprendizaje

tortugaCuando compró la tortuga, ella estaba en el instituto. Creía en las técnicas de superaprendizaje, por lo que dormía siempre con grabaciones sonoras de clases de todas las Ciencias y Artes. Ella pensaba que algo más le aportaria, además de todas las horas que dedicaba a estudiar durante el día. Cuando estaba harta, miraba a la tortuga y le acariciaba el caparazón. La mimaba todo lo que podía. Y le hablaba.

Un día le preguntó cual era la solución a una ecuación muy compleja, se rió de su patetismo al preguntar esto a una tortuga, y decidió dar una vuelta. Para cuando regresó la tortuga habia sacado las piedras de su piscina y había dibujado la solución sobre la alfombra con ellas. Juana, tras recuperarse del shock momentaneo, grabó un video con su tortuga respondiendo preguntas de todo tipo y lo subió a YouTube. Pronto los seguidores de la tortuga le pidieron que la dejata escribir, y de ahí al récord de ventas de libros de bolsillo, fue sólo cuestión de tiempo.

La tortuga le dijo a Juana que espiraba a hacer algo por las personas y los seres del país, y tras escuchar más de 200 horas de clases de dicción, se metió en política. Pronto la aceptaron en un partido populista que quería ganarse para Si mismo la publicidad que la tortuga generaba. Parte de su discurso a favor de cuidar el mar, emocionaba a los ecologistas y a las nuevas generaciones. El efecto galapago, como lo bautirazon en la prensa caló, y en las elecciones salieron elegidos.

Cuando llegó el momento de la comida de celebración, preguntó a sus compañeros donde irían a comer para celebrarlo, y que por favor avisaran a Juana. Sus compañeros dijeron que lo celebraban en la propia sede íntimamente como estaban. Y que el plato de celebración era especial: tortuga asada en su caparazón. Antes de morir en el horno, pidió una última voluntad, que todos cogieran salmonela comiendola, que es muy habitual entre las tortugas.

Los del partido se miraron y al final no la tocaron por miedo a la salmonela. Pero a partir de ahí la tortuga supo que su mundo era muy salvaje. Y por culpa del estress, decidió comprar una mascota para si misma. La totuga presidente se evadia mirando a un periquito y cuidandolo. Le hablaba de los otros políticos. Esos si, eran auténticos animales.