Plegaria al Sol

Le pedí al Sol tregua,
Una noche más larga para amarte
Me aconsejó que me arriesgara
A quererte por las mañanas.

Dormimos juntos y al alba te dije
lo mucho que te necesitaba.

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Cárcel de Luz

celda de adobe con ventanas pequeñas donde entra mucha luz

Llevaba encerrado en la sala
apenas unas horas. Había sido
apresado con el alba en su guardia
del paso de la calavera, como lo llamaban
los afganos. Se sentó con la cabeza reclinada
contra la pared. ¿Qué peligro para su país,
Su familia, lo había llevado a 20000 km?

Lloró, no sabía si saldría vivo de aquella sala,
y aquella luz que entraba era como la voz de un Dios
qué le susurraba que era el momento de limpiar
su alma. “Ese mismo sol calentará más tarde, la piel de
mi mujer y mis hijos mientras juegan en el jardín”. Pensó.

Les mandó un beso de despedida y
colgó mentalmente un cartel
con las palabras “OS QUIERO”,
sobre un rayo de sol.

No había matado a nadie, pero estaba
en la tierra de aquellas gentes, como un alien
invasor, que quería intervenir en la vida de los hombres.

Se odió así mismo, en el adiestramiento le dijeron
que se sentiría así si lo capturaban. Pero no le dijeron
que voces internas escucharía, ni el nivel de ansiedad
que sufriría, ni la culpabilidad, ni le hablaron de la maldita luz
entrando por las pequeñas ventanas. Era lo más cerca
que había estado jamás del infierno, y de este, eran custodio los hombres,
no había angel caído.

Se odió de nuevo por sus acciones y rezó. Al día siguiente,
al entrar el guardián, encontró a aquel soldado americano
grande, rubio y de ojos azules, desquiciado. Tenía su mirada perdida.

“La luz ha hecho de nuevo su trabajo y ha extirpado el mal del
yankee invasor, la culpabilidad lo está rompiendo”, pensó
mientras una mujer a 20000 kms recibía del sol un haz de luz
que pintó una sombra en el suelo de su jardín con las
Palabras “OS QUIERO”. El soldado murió de culpabilidad esa mañana.

El Guardia rezó a su Dios por haber mandado la luz y le deseo mal
a todos los americanos. El sol tornó un haz de luz diferente y pintó
en la sombra de la celda el mensaje “PERDONA HERMANO, NO LOGRÉ REGRESAR”.

Y supo que eran las palabras de su hermano preso en Guantánamo. Lo imaginó,
muerto como el soldado a sus pies.¿ La culpabilidad también? La luz le devolvía
un mensaje de dolor contra su odio. Y había funcionado. Sintió pena y lloró,
soltó su arma. Su odio se había inmolado, y deseó ahora sí, amor para todos los
que habían sufrido esta guerra, la luz pareció emitir un destello, como diciendo:
Este es el camino.

Nariz de Payaso

chica reclinada con nariz de payaso

Ya no tenía gracia, después de nuestra crisis, no después de la última. Se puso una nariz de payaso para recibirme. Ella quería mi sonrisa. Yo hubiera querido su fidelidad. Le pregunté si se vestía de payaso para estar a mi altura, no le hizo gracia mi entradilla.

Tú un payaso, yo, una furcia, según tú, formamos un dúo de novela negra. Y así sentenció la escena. Tomamos whisky juntos y nos embarramos cada uno con el cuerpo del otro durante un par de horas. Le dejé puesta la nariz, no quería estropear su personaje.

Al día siguiente, una Polaroid, ella y su nariz. Me voy hasta que decidas quién es el payaso.

Sin duda yo, el payaso triste que quedó, llorando con whisky en su desayuno el día que ella se marchó.

Sociedad

sociedad

Sociedad,
no te entiendo,
cuando golpeas
cuando maltratas
y del débil escapas.

Sociedad,
¿eres acaso ajena al dolor
porque nunca lo has sentido?
Las manos ancianas deshauciadas,
las de un joven sin trabajo.

Sociedad,
cada día más eres
un extraterrestre
que vive en centros comerciales,
y que huye de valores humanos.

Sociedad,
conversión pactada a una neoreligión,
alienígenas del consumismo
con Sancta Sanctorum
en un Iphone.

My Personal Sherpa

Personal Sherpa

My personal sherpa – a young lady

El se dejó guiar por ella,
Ya no se resistía a pensar
Que podría conducirlo
A la perdición, demasiado
Caótica, demasiado niña.

Cerró los ojos y respiró,
Sin mirar atrás,
Fue pasó tras paso,
Guiando su cuerpo,
Su ser, hacía la inercia
Que impriman los pasos
De su diminuta sherpa sobre la tierra.

Y fue feliz porque vivía,
Y avanzaba con menos peso en su alma,
Era espiritualmente aerodinámico.

Descubrió que ella era la misma vida,
Y que él era, a medida que pasaba el tiempo,
Más y más un paquidermo,
Torpe y que aprendía lento,
Y cuyas decisiones hasta ahora,
Sólo le habían traído arrugas.

De la mano de aquella niña,
Se lanzaba hacia cualquier circunstancia.
Dejó en la cuneta su temor por el futuro
Y se centró en ver al dios del universo
Que avanzaba con los pasos de ese
Querubin rubio que sonreía siempre
Al mirar al horizonte, y que mañana
Le decía, jugarían al escondite,
Y tendría que buscarla de nuevo,
Quizás bajo otra piel u otra forma,
Pero que la encontraría.

Hasta que el mismo fuera,
Por si mismo, un sherpa para otros,
Que ayudaría a desaprender,
Los temores y a llenar de paz,
Las pobres almas que moraban
La savanna de las cosas vivas.