Cigarro

hombre fumando solo

Llevaba un zippo, le encantaba el sonido que hacía al abrirse. Lo había visto mil veces en las películas y había memorizado la técnica y perfeccionado hasta que salía automáticamente. Sin pensar, como el hecho de coger un cigarro cuando estaba sólo.

Menuda mierda de día, todos difuntos a su alrededor. Pensó que no quería sentirse así nunca. Le dio gracias al cigarro, por ser la única mierda que realmente no quería aparentar otra cosa y se le presentaba con su foto de cancer y todo. Sabía exactamente el sabor a nicotina y química que le iba a proporcionar, la piel amarilla en los dedos, el deterioro cardiovasular que le iba a procurar. Era un mal sincero, sin pretensiones. Sí, era una mierda sincera. Eso le reconfortaba.

Tampoco él tenía intención de mentirle a ese cigarro. Y no, no se consideraba mucho mejor que él.

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